Nuestra historia

En 1836, el emprendedor lebrijano Juan García Rico, tatarabuelo de los actuales gerentes de Casa Anselmo, Francisco de Asís y Juan José García Vázquez, decidió abrir al público en la calle Corredera un colmado de venta de ultramarinos -actividad que aún hoy día mantiene Casa Anselmo-, además de venta de aceite y vino a granel.

Su hijo, Anselmo García Randado, pone nombre al establecimiento que desde entonces se conocerá como Casa Anselmo, manteniendo la venta de ultramarinos, aceite y vino y ampliándola a bacalao y chacina.

La fundación de la Bodega de Anselmo, localizada en la calle Nueva, donde estuvo funcionando hasta la década de los 70 del siglo pasado, permitió al bisabuelo de Francisco y Juan José habilitar una barra de bar en Casa Anselmo. La bodega tuvo su importancia, como lo demuestra su aparición en uno de los primeros libros turísticos sobre el Bajo Guadalquivir editado en inglés a finales del siglo XIX.

Ya en el siglo XX, el abuelo de los actuales gerentes, Juan García Velázquez, mantuvo el negocio familiar tanto de la bodega como de Casa Anselmo en las líneas establecidas por sus antecesores.

Los hijos de Juan García, Anselmo, Francisca, Juan y José García Silva, se hicieron cargo de los dos comercios hasta que en 1978 José, más conocido como Pepe “Anselmo”, padre de Francisco y Juan José, asume la gestión directa de Casa Anselmo.

Juan José y Francisco, y su padre José, Pepe "Anselmo", al fondo.

Juan José y Francisco, y su padre Pepe “Anselmo” al fondo.

Los sucesores de esta saga de comerciantes lebrijanos, Francisco de Asís y Juan José García Vázquez, son los responsables de la adaptación de Casa Anselmo al siglo XXI, incluyendo servicios que antes no se ofrecían como los desayunos y siendo los responsables de la creación de una riquísima carta de tapas y montaditos.

El local de Casa Anselmo, en la calle Corredera número 8, fue reformado en febrero de 2012 pero sin perder su esencia. A las mesas con que cuenta Casa Anselmo en su interior y en su patio, se han añadido los veladores dispuestos frente a la fachada, con lo que cualquier cliente tiene para elegir varios ambientes.

En los tiempos del bisabuelo de Francisco y Juan José, Casa Anselmo se especializó en matanzas de cerdo y fabricación propia de chorizos y morcillas. De esa tradición se mantiene hoy día la venta de especias para la elaboración de embutidos.